Tomo mis llaves, monedero, celular, folder y salgo corriendo, camino apresurada. Voy a hacer un trámite y casi vuelo a las 8:30 de la mañana. Se me olvida que vivo en un pueblo.
Aqui nadie corre, todos me miran extrañados, caigo en cuenta de que aqui las distancias son mas cortas, el tiempo más lento y las filas para pagar servicios más largas.