miércoles, 30 de enero de 2013

La Iguana

Extraño a mi iguana......mucho....parece mentira, al principio no quería que se la obsequiaran a Khu y ella no me quería. Era mutuo, no nos conocíamos; un día me dio un colazo, dolió y raspó.

Ella era feliz cuando la cargaba Oscar, incluso su mirada cambiaba, tuve que empezar a agarrarla, muy a mi pesar y al de ella también, por que nos quedábamos solas en la casa, y debía sacarla a tomar el sol; la primer vez, fué traumática se esponjo, abrió sus mandíbulas y me mostró su descontento.

Así y todo, la puse en el pinito para que tomara el sol, después de eso las cosas fueron más fáciles, bueno, un poco!! pero siempre tenía su chaleco con correa y por más que huía sólo se alejaba de mi 1 metro.

Casi nunca hacía ruido y sin embargo, desde que no esta el silencio es más grande, será por que al paso de los días yo platicaba con ella, y ella fingía que me escuchaba.

Al parecer el frío le afecto y por eso se quedó dormida, sin despertar más, pero yo creo que extrañaba a su familia, o el lugar donde vivía. En fin, que le vamos a hacer, ahora vivirá por siempre junto a mi ventana, al lado del sillón donde le gustaba tomar el sol, aunque por fuera, en la jardinera.

De algo estoy segura, nunca volveré a tener otra iguana, nunca.


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