Desde muy pequeña quise aprender serigrafía, pero mi familia
tenia muchos prejuicios acerca de los oficios, y no lo pude hacer hasta hace
pocos años.
Apoyada por mi esposo, acudí al FARO Tlahuac, un lugar
comunitario donde las clases no cuestan nada, y me encontré con "Mi
Profe" un hombre alto, corpulento, de voz fuerte y muy exigente. Le
gustaba su profesión, le gustaba enseñar y disfrutaba cuando uno le hacía
preguntas y se animaba a avanzar mas.
Desde el principio hicimos muy buena amistad, que, aunque
nunca paso del taller de clases, siempre conté con el. Cuando algo se me
atoraba y no sabia, con una llamada el me solucionaba el problema, cuando no
sabia como cotizar, incluso el me animo a hacer mis primeros trabajos.
Y se reía de mi, cuando algo me salia mal, después, me daba
un consejo. Siempre estaba de buen humor, rara vez lo ví enojado y el enojo le
duraba no mas de 15 mins.
Hoy me entere, con mucha tristeza, que mi profe, perdió la
batalla que libraba contra el cáncer y
que en gran parte fue, por dedicarse a lo que mas le gustaba, antes los
químicos de la serigrafía contenían altos niveles de plomo.
Partió, a donde nada le duele. Donde siempre será un gran
guerrero.
Buen viaje Profe

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