“El diablo sigue
llenando mi copa esta noche, la adrenalina se está coagulando,
Y las caras de todos aquí parecen
extrañas.
Pero yo, sólo quiero tocar algo
que duradero esta noche”
Jason Webley, «Absinthe Makes the Heart Grow Fonder, 1999
La bebida de los artistas, la más
controvertida, satanizada y prohibida. De origen francés, se cree que nació
alrededor de 1792, aunque en realidad se desconoce. Las hermanas del convento
Couvet en Suiza vendían esta bebida y el Mayor Dubied adquirió la receta de
ellas legalmente para poner su destilería. Se suministraba a los soldados
franceses en el frente de batalla como antipirético, alrededor de 1840. La bebida
se volvió tan popular que muchos locales anunciaban “La hora verde” para
servirla.
La absenta es
una mezcla de hierbas (ajenjo principalmente, anís e hinojo) con un alto grado
de alcohol que puede llegar hasta
89.9%. Llegó a ser tan popular,
que a finales del siglo
XIX se elaboraban productos falsificados de absenta, los cuáles se adulteraban
con cobre, zinc o índigo, con el objeto de obtener color verde y sabores
característicos. También se adulteraba con cloruro de antimonio para proporcionar el efecto lechoso, y con el dopaje producido por otros
productos tóxicos añadidos, se le atribuyo la reputación de alucinógena, razón
por la que en algunos países de Europa se le ha prohibido. De hecho, existía el
mito que al embriagarse con ella se veían a través del vaso hadas de color
verde bailando, o demonios que llenaban la copa (de ahí que se le llamara Hada verde o Demonio verde); es decir, que producía efectos alucinógenos. Es por
esto que a finales del siglo XIX y principios del XX, en los círculos artísticos
se usara para inspiración: artistas como Oscar Wilde, Baudelaire, Manet, Picasso, Degas, Hemingway
y varios más están relacionados a ella; se dice que Van Gogh se cortó la oreja
bajo los efectos de esta bebida.
Lo
cierto es que, tras su prohibición, se hizo más popular, sobre todo en los
ambientes y bares oscuros, ante la idea de que era un alucinógeno más barato
que otras drogas sintéticas; inclusive tomó un aire místico que, hasta cierto
punto, daba clase.
Muchos
artistas contemporáneos presumen de consumirla para componer canciones o
incluso álbumes enteros. Marilyn Manson dice beberse una botella entera para
componer cada uno de sus discos e invirtió en su propia marca de Absentha, (Mansynthe)
que se vende en Europa.
La
forma de prepararla es muy particular, pues requiere de una copa y cucharilla
especiales. Se coloca un terrón de azúcar sobre la cuchara, se vierte el agua
despacio sobre el azúcar. El terrón se disuelve, gotea a través de los agujeros
de la cucharilla. Una vez disuelto, se remueve y se puede tomar. La proporción
de absenta y agua varían según el gusto; se suele mezclar una parte de absenta
a tres de agua, pudiendo llegar hasta siete partes si no se desea tomar mucho
alcohol.
Algunos
países como Francia han prohibido la venta de cualquier bebida que tenga la
denominación "absenta"; sin embargo el producto puede ser exportado y
se etiqueta como "spiritueux à base de plantes d'absinthe", aunque en
la actualidad no hay ninguna regulación particular con respecto a la absenta en
la mayoría de los países. Por lo tanto, los productores de bebidas alcohólicas
pueden etiquetar un producto como absenta sin que el consumidor sepa si la
bebida está o no elaborada de la forma tradicional.
Recientes
estudios han demostrado que no es tan peligrosa como parece, ya que, lejos de
producir alucinaciones, es sumamente embriagante por el alto porcentaje de
alcohol que acentúa su efecto combinado con azúcar, hasta perder la noción de
uno mismo.
Nadie
pensaría que la absenta, vendida en un principio en farmacias como bebida
medicinal, tuviera tanta trascendencia al pasar de los siglos.
“¿Cuál
es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?” Oscar Wilde
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